PLANEACIÓN ESTRATÉGICA

La estrategia define la posición de tu empresa en el terreno competitivo. El terreno competitivo es donde el cliente compara las ofertas de valor de los diferentes proveedores. La oferta de valor puntualiza los atributos de valor (o factores competitivos) que la empresa identifica como los que más valor aportan al cliente.

Cuando no hay diferencias en la oferta de valor entre proveedores diferentes, una guerra de precios es inevitable. Una guerra de precios no es sana para tu empresa. Es por eso que la diferenciación es importante y para ello se requiere una estrategia de reposicionamiento.

Cuando se emprende una estrategia que busca cambiar el posicionamiento de la empresa, lo que en última instancia estamos haciendo es una transformación de la oferta de valor hacia otros factores competitivos.

Esta transformación puede ser relativamente pequeña o increíblemente ambiciosa. En cualquier caso, para lograrlo, debemos tener una clara visión del objetivo final, así como también, claridad de la ruta que habrá de seguirse para alcanzar el éxito en la transformación deseada.

Debemos contar, además, con la capacidad de identificar desviaciones al objetivo final o metas intermedias; con el fin de tomar acciones correctivas antes que sea demasiado tarde.

Falcore es la herramienta para ello. Falcore te permite llevar un seguimiento muy cercano de la ejecución de la estrategia. Te ayuda a garantizar el éxito de tu estrategia de posicionamiento.

Tomar el control de la ejecución de la estrategia

Falcore te ofrece una visión panorámica de le ejecución de la estrategia. Te permite implementar una “administración por excepción” de la estrategia, para concentrarse en las áreas en donde radican los problemas. Con este nivel de control jamás fallarás en la ejecución de la estrategia.

TOMAR EL CONTROL DE LA EJECUCIÓN DE LA ESTRATEGIA

METAS ESTRATÉGICAS

INDICADORES DE PREDICIÓN POR META

RUMBO ESTRATÉGICO

COMPROMISOS DE EJECUCIÓN

FALCORE

Falcore es una herramienta que te da visibilidad de rumbo. Te ayuda a identificar si los esfuerzos de la organización están orientados en la dirección correcta. Te permite corregir el rumbo antes que sea tarde. Te ayuda a garantizar que llegarás a los objetivos trazados en tu planeación.

 

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